martes, 23 de agosto de 2011

Historia de dos hombres.

Bueno aquí va la primera reflexión, en realidad es un cuento que escuché una vez, y me marcó para siempre... 
Tomate cinco minutos para leerlo y disfrutarlo! Sin más...

Esta es la historia de dos hombres, ambos muy enfermos que ocupaban la misma habitación de un Hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde durante una hora para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones, su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenía que estar todo el tiempo acostado boca arriba. Los dos charlaban durante horas, hablaban de sus mujeres y sus familias, sus hogares, sus trabajos, su estancia en el servicio militar, donde habían estado de vacaciones, en fin.
Y cada tarde cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde la ventana, y que el otro no podía por estar siempre acostado. El hombre de la otra cama empezó a desear esas horas las cuales su mundo se ensanchaba, y cobraba vida con todas esas actividades y colores en el mundo exterior, la ventana daba a un parque con un precioso lago; patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños lo hacían con sus cometas, disfrutaban comiendo sus dulces de algodón y jugando con sus globos, los jóvenes enamorados paseaban de la mano entre flores de todos los colores del arco iris, grandes arboles adornaban el paisaje y se podía apreciar en la distancia una bella vista de la línea de la ciudad. El hombre de la ventana describía todo esto con un detalle exquisito, mientras el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena y sonreía, y gozaba todos estos pasajes.
Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un hermoso desfile que estaba pasando, aunque el otro hombre no podía oír a la banda, podía verlo con los ojos de su mente, exactamente como lo describía el hombre de la ventana con sus mágicas palabras.
Pasaron días y semanas...
Una mañana la enfermera de día entró con el agua para bañarles, encontrándose el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía. Se llenó de pesar y llamo a los ayudantes del Hospital y a los médicos para llevarse el cuerpo.
Tan pronto como lo consideró apropiado el otro hombre pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana, la enfermera le cambió encantada y tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación. Lentamente y con dificultad, el hombre se irguió sobre su codo para lanzar su primera mirada al mundo exterior, por fin tendría la alegría de verlo el mismo lo que su compañero de cuarto le describía con tanta belleza. Se esforzó para girarse despacio, y mirar por la ventana al lado de la cama, y se encontró con algo inesperado, con una pared blanca. El hombre preguntó a la enfermera que podría haber motivado a su compañero muerto, para describir cosas tan maravillosas a través de la ventana, la enfermera le dijo que el hombre era ciego y que no podía ver ni la pared, y le indicó quizás solo quería animarlo a usted.

Es una tremenda felicidad hacer feliz a los demás, sea cual sea la propia situación. La felicidad cuando se comparte es doble.
Amigo/a si quieres sentirte rico, solo cuenta las cosas que tienes y que el dinero no puede comprar, "hoy es un regalo, por eso se llama presente". Entonces lo que tengas que hacer hoy, hazlo hoy, dilo hoy, no esperes a mañana, Ayuda hoy.
Amigo/a aprovechemos a nuestros seres queridos ahora, valora a las personas a tu alrededor...


Ahora les toca a ustedes hacer su trabajo y reflexionar...
Un fuerte abrazo y espero lo hayan disfrutado.

3 comentarios:

  1. exelente historia y cuanto de verdad tiene pensar que con tan poco podemos hacer feliz a alguien

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  2. Muy linda la historia!!! muy verdadera... hay que saber disfrutar de las pequeñas cosas que vivimos día a día!!! :)

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  3. me encanto la historia es muy interesante siempre se puede hacer feliz a alguien sin inportar com solo hay q hacerlo

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